Cuando el mundo me arrancaba las sonrisas una a una, cuando me encontraba ahogada entre mis propias lágrimas, cuando sentía que no sentía nada.. ahí estuviste. En los días que estaban pintados de un negro carbón, solitario, triste. En las lágrimas más ácidas, de esas que queman, escuecen y te hieren el alma. En los peores y mejores días, ahí estuviste tu.

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